Fin de la fiesta. Toca guardar el espumillón hasta el año que viene y barrer hasta el último resto de caramelos y confeti escondidos en los resquicios más impensables del moviliario urbano, como si en la mente de cada planificador de cabalgatas pugnara por salir un pequeño Bret Easton Ellis tirando papelillos a puñaos. Pero entre la resaca física y moral y la vuelta a la vida real todavía tenemos tiempo de darle un respiro a nuestras (más que fritas y navideñas) neuronas.
Cada vez me cuesta más engancharme a las series si tienen capítulos largos o muchas temporadas. Mas de una vez caemos rendidos de sueño o no encontramos el momento en el que pararnos a ver 55 minutos de puro relleno. Quizá por eso me acabo de enganchar a Weeds o a la demoledora Bojack Horseman.
Este año me he debido portar muy bien y los Reyes Magos han decidido compensar tanto esfuerzo con el Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin. Y con ello han hecho que me plantee dedicar este 2017 a leer únicamente libros escritos por mujeres.
En diciembre me recomendaron al grupo pontevedrés Cuchillo de fuego y desde la primera escucha me he quedado prendaíca.
Este año decidí no hacer propósitos de año nuevo porque nunca los cumplo para, acto seguido, hacerme una lista mental de cosas que hacer este año. Y vosotras ¿algún nuevo objetivo que desatender estos 12 meses?

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