A pesar de que el punk rock de los 70 ha ocupado un lugar importante en mi educación cultural en ninguno de los libros que he leído sobre el tema, y que me han conducido por unas discografías y otras, la música hecha por mujeres ha ocupado un lugar muy destacado.
Es cierto que suelen estar los nombres más importantes pero a lo más que se puede aspirar es a un capítulo amalgamando breves biografías de los grupos, pequeños cotilleos sobre con qué épica figura masculina del mundillo "tuvieron la suerte" de relacionarse y su forma de vestir. Nada más.
Puede que por todo esto el libro de Viv Albertine (guitarrista de las Slits) me haya tocado la fibra. Porque en sus inseguridades y sus miedos, en sus ganas de expresarse y de romper con todo y con todos, en sus instintos y en sus cagadas veo un breve reflejo de mi propia adolescencia. Gracias por enseñarme eso, por enseñarme que hay vida después del punk. Gracias Viv.
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