lunes, 30 de octubre de 2017

Escapada mensual: series, música de miedo y Deutsche lernen



Mientras medio mundo se levanta de resaca y habiendo dormido una horita de más y se dispone a guardar el disfraz de brujita/vampira/calavera sexy hasta el año que viene, yo empleo las pocas neuronas que van quedando hábiles a estas alturas del año (y de la vida) en recopilar las últimas series que les han dado una alegría a las pobres.

En un esfuerzo (sobrehumano) por aprender alemán por mi cuenta estoy a la busca y captura de series y películas que me vayan acostumbrando el oído al idioma de Goethe. Así dí con las dos pequeñas joyitas que son Hijos del Tercer Reich y Deutschland 83. La primera se ambienta en la segunda guerra mundial y de la mano de cinco jóvenes berlineses nos muestra la perspectiva que casi nunca vemos del conflicto, la de los alemanes derrotados. La segunda es una historia de espías en la RDA durante los años ochenta al borde de una crisis nuclear, casi ná. No las perdáis de vista.

No es una serie estrictamente pero me he vuelto a enganchar a Cachitos de Hierro y Cromo (los domingos a las 21:30 en la 2). ¿Qué no sabéis de que va? Pues es un programa de música en el que cada semana y con un hilo conductor distinto le pegan un repaso al archivo musical de EL ENTE. Que digo yo, joder, que poderío gastaba la tele antes: en el capítulo de ayer emitieron un trocito de una entrevista que le hizo Toni Cantó (!) a Johnny Rotten post Pistols (!!!). Gold. Además en cada programa se descubren unas cuantas joyitas a las que pegarle una escucha más profunda después. Así que, en el (improbable) caso de que no lo hayáis visto nunca, ya estáis tardando en correr a la página de RTVE a darle un repasito.

Si os quedáis con ganas de más música por aquí os dejo una lista de Spotify de lo más tenebrosa, para ambientar la noche: Spooky Scary. Una recopilación de temas escalofriantes (de este juego de palabras a que me den el Planeta no hay nada). 

Y para no ponerme muy intensa aquí se acaba la entrada de hoy. Ale, ¡a pastar!

jueves, 5 de octubre de 2017

Street Style No More



Pese a la idea convenientemente generalizada de que las mujeres somos incapaces de ver la belleza en otras mujeres sin sentirnos ofendidas o empujadas a competir  de manera obsesiva, observar la forma de vestir de otras chicas ha sido siempre un gran placer y pasatiempo para mi.

El street style, que vivió sus años dorados en las primeras décadas de este milenio, atraviesa sin embargo momentos delicados hoy en día. Lo que antes era una gran fuente de inspiración ahora se ha convertido en poco más que una extensión del lookbook de las marcas que patrocinan de manera más o menos encubierta a las antaño egobloggers recicladas hoy en influencers eliminando todo rastro de frescura en este tipo de publicaciones.

Con ello han conseguido hacer realidad tres factores que han de ser la pesadilla de toda persona que busque la inspiración en la calle. En primer lugar looks prácticamente imposibles para el día a día que no se adaptan a las necesidades reales de el común de las mortales construidos a partir de prendas cedidas por las firmas y, en muchas ocasiones, fuera de la posibilidad de compra. La compra compulsiva de prendas de temporada que (como mucho) vas a utilizar una vez, a lo máximo dos. ¿De verdad lo deseable es una habitación entera forrada de ropa del suelo al techo o estrenar prendas prácticamente cada semana? Y por último, la pérdida del estilo personal y de todo atisbo de individualidad que pudiera quedarnos, ya se encargan las grandes cadenas y las publicaciones de moda de que vayamos bien uniformaditas por la vida. 

Aún así no pierdo la esperanza. Todavía se pueden encontrar estilos originales si buscas a conciencia en Instagram, Pinterest o Tumblr. Entre mis favoritos los blogs de Love Aesthetics y Remain Simple o las fotografías de street style de Zoé Kravitz. Y vosotras, ¿seguís algún blog o cuenta de street style? ¿hay alguien que os inspire especialmente?


jueves, 31 de agosto de 2017

Piérdete en Saul Steinberg

Las ilustraciones del artista de origen rumano Saul Steinberg en este cuarto de baño recogen la sensualidad y el relajo que caracteriza cada tarde de verano.



Para saber más del artista saulsteinbergfoundation.org

miércoles, 7 de junio de 2017

Hay vida después del punk




Tengo que confesar, lo primero de todo, que si este año no me hubiera propuesto leer  única y exclusivamente libros escritos por mujeres con toda probabilidad nunca habría llegado a tener entre mis manos Ropa música chicos (Viv Albertine, 2014)

A pesar de que el punk rock de los 70 ha ocupado un lugar importante en mi educación cultural en ninguno de los libros que he leído sobre el tema, y que me han conducido por unas discografías y otras, la música hecha por mujeres ha ocupado un lugar muy destacado.

Es cierto que suelen estar los nombres más importantes pero a lo más que se puede aspirar es a un capítulo amalgamando breves biografías de los grupos, pequeños cotilleos sobre con qué épica figura masculina del mundillo "tuvieron la suerte" de relacionarse y su forma de vestir. Nada más.

Puede que por todo esto el libro de Viv Albertine (guitarrista de las Slits) me haya tocado la fibra. Porque en sus inseguridades y sus miedos, en sus ganas de expresarse y de romper con todo y con todos, en sus instintos y en sus cagadas veo un breve reflejo de mi propia adolescencia. Gracias por enseñarme eso, por enseñarme que hay vida después del punk. Gracias Viv.






Imágenes sacadas de Pinterest.


domingo, 30 de abril de 2017

Escapada mensual: uniformes minimalistas, street art playero y teenage killers.

Imagen http://sevilla.abc.es/andalucia/malaga/sevi-mejores-murales-artisticos-calles-201890810962-20161225100724_galeria.html

Debido a mi pereza extrema para actualizar el blog y al hecho de que el mes de abril se me ha pasado volando, sustituimos (sin que sirva de precedente) la escapada de la semana por una escapada mensual. Hoy presentando el artículo sobre moda minimalista que me tiene cautivada esta semana, rincones que me atraparon en las vacaciones de Semana Santa y el último libro que me ha dejado sin aliento.

De un tiempo a esta parte siento que nada de lo que se lleva me sienta bien. Talle alto, crop top, camisetas enormes que me hacen recordar las clases de gimnasia de los 90 y kilos y kilos de maquillaje. Un drama constante frente al armario. Así que en una pataleta digna de millenial con 0 likes en su último selfie me empapo de todos los artículos de #minimalistfashion que circulan por la red sin que me atreva a vaciar mi armario por completo y tirar todo lo que no me haga feliz o a vivir con "solo" 33 prendas. Mis ojitos brillan de emoción al ver que se puede vestir siempre igual y estar en el top 15 de personas más estilosas del planeta: El curioso caso de los diseñadores que siempre visten igual.

Que levanten la mano todas las afortunadas que se hayan escapado a la playa esta Semana Santa. Ahora todas las que hayan sufrido temperaturas de 11 grados y un levante de aúpa. Efectivamente volví de Málaga después de 5 días con los bañadores dobladitos en la maleta y sin estrenar. Pese a todo la playa siempre se disfruta, ya sea comiendo atún en una escapadita a Tarifa como visitando la Ruta de los Murales de Estepona. Sin palabras.


Y mantengo la promesa que me hice a mi misma a principios de año y sigo leyendo a autoras increibles. El último libro que ha caído en mis manos y que he devorado en menos de una semana ha sido Tenemos que hablar de Kevin de Lionel Shriver. Un libro que aborda algunos aspectos de lo femenino de manera tan íntima y certera que cada vez que tocaba una idea nueva necesitaba parar de leer unos minutos para poder procesarla y, a la vez, una historia que te atrapa y que no te deja apartar la vista de la página.

Y hasta aquí este mes de abril.El próximo más y mejor (o eso espero)

viernes, 6 de enero de 2017

Escapada semanal. Bojack, maria y rockandroll.


Fin de la fiesta. Toca guardar el espumillón hasta el año que viene y barrer hasta el último resto de caramelos y confeti escondidos en los resquicios más impensables del moviliario urbano, como si en la mente de cada planificador de cabalgatas pugnara por salir un pequeño Bret Easton Ellis tirando papelillos a puñaos. Pero entre la resaca física y moral y la vuelta a la vida real todavía tenemos tiempo de darle un respiro a nuestras (más que fritas y navideñas) neuronas.

Cada vez me cuesta más engancharme a las series si tienen capítulos largos o muchas temporadas. Mas de una vez caemos rendidos de sueño o no encontramos el momento en el que pararnos a ver 55 minutos de puro relleno. Quizá por eso me acabo de enganchar a Weeds o a la demoledora Bojack Horseman.

Este año me he debido portar muy bien y los Reyes Magos han decidido compensar tanto esfuerzo con el Manual para mujeres de la limpieza de Lucia Berlin. Y con ello han hecho que me plantee dedicar este 2017 a leer únicamente libros escritos por mujeres.

En diciembre me recomendaron al grupo pontevedrés Cuchillo de fuego y desde la primera escucha me he quedado prendaíca.

Este año decidí no hacer propósitos de año nuevo porque nunca los cumplo para, acto seguido, hacerme una lista mental de cosas que hacer este año. Y vosotras ¿algún nuevo objetivo que desatender estos 12 meses?